Qué es la reclamación previa
Es un trámite administrativo obligatorio antes de poder demandar al INSS ante los Juzgados de lo Social. Sirve para que el organismo revise su propia resolución antes de que el asunto llegue a los tribunales, y en muchos casos permite resolver el desacuerdo sin necesidad de juicio.
En qué casos es necesaria
- Denegación total o parcial de una prestación, como el IMV o una incapacidad.
- Desacuerdo con el grado de incapacidad reconocido.
- Disconformidad con el importe o la base reguladora calculada.
- Suspensión o extinción de una prestación que ya se estaba cobrando.
Cómo se redacta la reclamación previa
Debe identificar claramente a la persona reclamante, la resolución que se recurre con su fecha y número de expediente, los motivos concretos de disconformidad y la petición que se solicita. Es recomendable adjuntar toda la documentación que respalde los argumentos expuestos.
Pasos para presentarla
- Localiza la fecha de notificación de la resolución que quieres reclamar.
- Redacta el escrito explicando de forma clara los motivos de tu disconformidad.
- Reúne la documentación adicional que apoye tu reclamación.
- Presenta el escrito en la sede electrónica de la Seguridad Social o de forma presencial.
- Guarda el justificante de presentación con la fecha y el número de registro.
Plazo para presentar la reclamación
Con carácter general, el plazo es de treinta días hábiles desde el día siguiente a la notificación de la resolución, aunque en algunos supuestos concretos, como cuestiones de encuadramiento, el plazo puede ser distinto, por lo que conviene comprobarlo en cada caso.
Qué ocurre después de presentarla
El INSS dispone de un plazo para resolver la reclamación previa, que puede confirmar, modificar o revocar la resolución inicial. Si transcurre el plazo sin respuesta o la resolución sigue siendo desfavorable, puedes acudir a la vía judicial social presentando demanda.